viernes, 18 de agosto de 2017

LA BUENANUEVA PARA LA NEO-FRATERNIDAD O LA LÓGICA DEL APACIGUAMIENTO



Knittel y Buenanueva. Pelotudeces.



Las ilusiones no viven si no se las alimenta y se las cultiva perseverantemente. Es por eso que otro sacerdote de la Neo-Fraternidad ha salido recientemente a darnos buenas noticias (ver  acá). Pues, nos dice, si en el pasado prevaleció entre Roma y la FSSPX una “lógica de la confrontación”, haciendo que sacerdotes y fieles sufrieran entonces “el frío rigor del derecho canónico”, o como dice un lamentable vals:

“Pero tu alma, desdeñosa y fría,
no sabía de amores para mi dolor”

y la Fraternidad adolorida estaba como sin poder aguantar más ese rechazo,

“Y ahora arrastro la cadena
del recuerdo triste
del pasado hermoso,
al vivir dichoso
en los dorados brazos
de aquella ilusión”;

luego sucedió algo inesperado. Algo que vino a alimentar nuevamente la dichosa ilusión. ¿Qué pasó? Entonces llegó a la silla petrina Jorge Mario Bergoglio, más conocido por Francisco. Y ¿qué tiene eso de bueno? Dice el P. Knittel que “Desde el advenimiento del papa Francisco, las autoridades de la Iglesia han cambiado de perspectiva. Sin volver al pasado, las autoridades de la Iglesia reconocen progresivamente la licitud y la validez del ministerio realizado por los sacerdotes de la FSSPX. (…) A una lógica de confrontación sucede pues una lógica de apaciguamiento”. ¡Albricias!

Gracias a esta “lógica de la pacificación” (lo que Bergoglio viene a llamar “Cultura del encuentro”) el “estado de necesidad”, que según nos dicen ya había empezado a retroceder con el papa “restaurador” Benedicto XVI, ahora continúa achicándose. Parafraseando a Mons. Fellay cuando habló de la libertad religiosa, podríamos decir que “el estado de necesidad es muy, muy limitado”. Y, como afirma el P. Knittel con su nueva lógica apaciguadora, “Lógicamente, el estado de necesidad está destinado, con el tiempo, a desaparecer”. Claro, no porque venga Nuestro Señor y limpie y barra la podredumbre de la Iglesia, sino porque de a poco la FSSPX se empezó a integrar a la estructura oficial de la Iglesia, ocupada por modernistas. ¿Es que acaso esos modernistas van a hacerse a un lado, van a salir para dejar su lugar a la “restauradora” FSSPX? Por supuesto que no, quiero decir…de eso no se habla en la FSSPX. Eso sería regresar a una “lógica de la confrontación” que ahora en Roma no se estila. La nueva lógica es de pacificación.

Claro, no importa que antes la Fraternidad explicara muchas veces –como han  hecho el P. Amozurrutia o el P. Trejo, por ejemplo, por mencionar sólo los de habla hispana- el “estado de necesidad” en la Iglesia diciendo que se debe a una situación de catástrofe, un terremoto como el que destruyó la ciudad de México, o un gran incendio que todo lo devora a su paso, a la cual catástrofe las autoridades no sólo no implementan ningún medio de rescate, ni reparación ante la devastación, no hacen nada por combatir el fuego, sino que, peor aún, son estas mismas autoridades las que han provocado y continúan extendiendo la catástrofe, la destrucción, el incendio…En fin, Francisco continúa con la obra de demolición a toda marcha, los incendios crecen, y la Fraternidad dice que “el estado necesidad” disminuye. ¿Por qué? Porque a ella le reconocen oficialmente sus “matafuegos” y sus “ambulancias”…mientras los que ocupan los puestos de autoridad continúan destruyendo todo, presentando una nueva religión y una nueva moral, las del Nuevo Orden Mundial del Anticristo. Claro: estas medidas administrativas (que otorgarán el sello IRAM a los matafuegos y ambulancias y el permiso de circulación de sus rescatistas) aparecerán como bondadosas a la opinión pública, permitiendo circular libremente a los enfermeros y rescatistas –siempre y cuando respeten determinados sectores restringidos para circular por entre los heridos…-, esto mientras esas mismas autoridades continúan destruyendo y quemando, y sin permitir que los rescatistas osen levantar la voz para denunciar a los responsables de la catástrofe que no se acaba. Por cierto, los rescatistas llevan a cabo actualmente su labor sin inconvenientes. Entonces ¿por qué quieren el “sello IRAM” de los autores del incendio y la demolición? Se nos dirá que sin ese sello no los dejan entrar a todas partes, pues se requiere la autorización legal. Pero detrás de la concesión del “sello IRAM” hay una voluntad de quien lo otorga de restringir el área de los rescatistas. ¿Hace falta decir por qué? Porque quienes otorgan los sellos de aprobación oficial son quienes llevan a cabo el plan de destrucción y demolición sistemático, por lo cual el permitir una gran labor y el cuestionamiento de los rescatistas conspiraría contra su propia obra de destrucción. ¿Cómo entra eso en su lógica, don Knittel?

LA VERDADERA MISIÓN DE LA COMISIÓN ECCLESIA DEI





Hay algunos que afirman que Francisco no tiene intenciones de abolir el motu proprioSummorum Pontificum una vez que la FSSPX sea reconocida. Si bien no podemos afirmar que lo hará, la historia tiene algo que decir al respecto.

Les presentamos a continuación un artículo sobre la historia de la Comisión Ecclesia Dei y su misión, escrito por el P. Guy Castelain (FSSPX) en su revista “El Combate de la Fe” de marzo de 2016. Leyéndolo, comprenderemos que las comunidades Ecclesia Dei existen en función de la FSSPX, y siguen existiendo por causa de ella, de modo que si la Fraternidad es “reconocida” por Roma, estas comunidades ya no tendrán razón de ser. 

A este respecto, el Dr. Peter Chojnowski, reconocido filósofo tomista, escritor y conferencista que ha sido colaborador muy cercano a la FSSPX, nos dice en su blog: “En 2001 me dijo un Superior de Distrito de la FSSPX que acababa de reunirse con Mons. Fellay -quien a su vez acababa de reunirse con el Cardenal [Castrillón] Hoyos- que… el Cardenal le dijo a Mons. Fellay que el plan era tener a todos los grupos tradicionales bajo Mons. Fellay. Cuando el sorprendido Mons. Fellay le preguntó al Cardenal: ‘¿Y qué hay de la Fraternidad San Pedro?’ el Cardenal dijo ‘¡Ellos estarán bajo usted!’. Sin embargo, la condición era que todos los cuatro obispos de la FSSPX debían entrar juntos. Esto fue en tiempos de Juan Pablo II”.


“Que todos los que se imaginan que hay identidad de vocación entre los institutos Ecclesia Dei y la FSSPX abran los ojos. La comisión Ecclesia Dei y los institutos unidos a ella son un gran peligro para la obra fundada por Mons. Marcel Lefebvre. Ellos tienen por vocación neutralizarla, paralizarla y disolverla”


LA VERDADERA MISIÓN DE LA 
COMISIÓN ECCLESIA DEI

El 22 de noviembre de 1989, Mons. Lefebvre dijo, en una entrevista con François Brigneau en Radio Courtoisie: “A pesar de las persecuciones, podemos decir violentas, de parte de Roma y de la comisión romana (Ecclesia Dei, ndlr) que está encargada de la recuperación de los tradicionalistas para someterlos al Concilio […] la situación es más estable, más fuerte, más dinámica que nunca” (Mes derniers cahiers, première série, n° 1, Pour saluer Mgr Lefebvre, par François Brigneau, Publication FB, p. 35).

Ya lo dijo justamente Mons. Lefebvre: La comisión Ecclesia Dei “está encargada de la recuperación de los tradicionalistas”. Hoy en día, esta misión no ha cambiado. Esto lo debemos demostrar. Para hacerlo, es necesario recorrer las grandes etapas que han hecho y hacen la historia de la mencionada comisión. Cuatro documentos se deben tomar en cuenta: 1) La Carta del 3 de octubre de 1984; 2) el Motu proprio del 2 de julio de 1988; 3) el Motu proprio del 7 de julio de 2007; 4) el Motu proprio del 2 de julio de 2009. La carta del 28 de octubre de 2013 del Nuncio a la Fraternidad San Pedro servirá de confirmación de la tesis.

1) La Carta circular Quattuor abhinc annos de la Congregación para el Culto divino dirigida a las conferencias episcopales el 2 de octubre de 1984.

Este documento es anterior a la creación de la comisión Ecclesia Dei, pero es extremadamente importante. En efecto, éste permanecerá como el documento fundamental que informará el espíritu de la futura comisión que se referirá a éste.

En 1980, Roma pidió a todos los obispos del mundo hacer un reporte sobre la aplicación de la reforma litúrgica querida por el papa Paulo VI. Este reporte debía, entre otras cosas, expresarse sobre “las dificultades encontradas en la realización de la reforma litúrgica” y “las eventuales resistencias” que se debían “haber superado”.

Después de las respuestas enviadas a Roma, parecía que el problema de los sacerdotes y los fieles apegados al rito tridentino estaba, por así decirlo, arreglado.

En realidad, el problema de la misa antigua subsistía completamente. La Roma modernista dándose cuenta que no podía asfixiar el movimiento en favor de la antigua misa, decidió tratar de tomar el control:

“El soberano pontífice, deseando dar satisfacción a estos grupos” concedió la celebración de la misa tridentina “pero observando las siguientes normas”, siendo la primera: “Que quede muy claro que estos sacerdotes y estos fieles no tienen nada que ver con aquellos que ponen en duda la legitimidad y la rectitud doctrinal del Misal Romano promulgado por el papa Paulo VI en 1970, y que su posición sea sin ninguna ambigüedad y públicamente reconocida”.

martes, 15 de agosto de 2017

LA ASUNCIÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN




“MADRE INMACULADA, RUEGA POR NOSOTROS

Siempre la hostilidad
entre Ti y la serpiente:
¡nunca la paz!”.

(Fray Jerónimo Verduzco, O.F.M., “Corona de Júbilo”)


lunes, 14 de agosto de 2017

COMENTARIOS ELEISON - LAS DIVERGENCIAS EVOLUCIONAN




Número DXXVI (526)
12 de agosto de 2017

Las Divergencias Evolucionan

Mons. Williamson



La Fraternidad ha ido, anda, mal.
¿Cuántas almas fuertes en la fe resistirán?

¿Cómo está evolucionando la Fraternidad San Pio X desde la primavera y principios del verano cuando surgieron fuertes tensiones en ella por la participación de sacerdotes conciliares como testigos oficiales en los matrimonios de la Fraternidad? En breve, las relaciones continúan siendo tensas entre los líderes de la Fraternidad que favorecen esa participación y los sacerdotes y laicos de la Fraternidad que la condenan. Incluso se puede prever una división entre los seguidores de Mons. Lefebvre y los seguidores de Mons. Fellay. Esta división era inevitable desde el día en que Mons. Fellay comenzó a dirigir la Fraternidad del Arzobispo en una dirección diferente a la del mismo Arzobispo.

Pero nada afecta la determinación del Menzingen de Mons. Fellay de apartarse de la línea trazada por el Arzobispo hacia la línea de la Roma Conciliar. Recientemente en Francia, una pareja de la Fraternidad comprometida en matrimonio rechazó tener algo que ver con las autoridades conciliares, tras lo cual su sacerdote de la FSSPX se negó a casarlos. Obviamente él tenía el apoyo de sus Superiores. ¿Tiene una explicación racional esta insistencia en desmantelar la Fraternidad del Arzobispo? Tres factores pueden estar obrando, entre otros.

En primer lugar, la Providencia escogió a Suiza para que fuera la primera base geográfica de la Fraternidad, y Suiza ha disfrutado desde entonces la correspondiente importancia y prestigio dentro de la FSSPX. Así, sus dos autoridades superiores en la actualidad, y muchos de sus sacerdotes, son ciudadanos suizos. Ahora bien, Suiza es un país famoso por su orden, por ejemplo, por cómo sus trenes circulan a tiempo, mientras que la falta de reconocimiento oficial para una Congregación verdaderamente católica es normalmente un desorden que será más agudamente sentido por gente ordenada. En segundo lugar, los sacerdotes de la FSSPX deben estar soñando en cómo un extenso apostolado se abrirá a la Fraternidad si tan solo puede ser reconocida por Roma. Y en tercer lugar, puede no parecer haber otra solución a las graves tensiones internas en la Fraternidad que ponerla bajo la autoridad de la Roma Conciliar – Mons. Fellay no quiere escuchar soluciones apocalípticas, tal como una intervención de Dios.

R.P. TRINCADO - SERMÓN DOMINGO X DESPUÉS DE PENTECOSTÉS







De dos tipos de católicos nos habla el Evangelio de hoy: el soberbio y el humilde; y de dos tipos de piedad: una orgullosa y la otra humilde; falsa la primera y verdadera la segunda.

La oración de fariseo es una mezcla de orgullo, autocomplacencia y desprecio de los demás. Aunque no tenga la intención de mentir, es falsa la oración del fariseo porque es orgullosa. No pide nada a Dios porque cree que no necesita nada. Sólo da gracias. Es por eso que los modernistas, hijos del orgullo y ciegos como el fariseo de la parábola, a la Misa le dicen Eucaristía, palabra que significa acción de gracias.

Dice San Pablo en 1 Cor (4,7): “¿qué cosa tienes que no la hayas recibido [de Dios]? Y si todo lo que tienes lo has recibido dé El, ¿de qué te jactas como si no lo hubieras recibido? Santa Teresa de Ávila decía que la humildad consiste en andar en la verdad." Exacto. La humildad se funda en esta gran verdad: todo lo bueno que tenemos procede de Dios. Según esto, cada uno de nosotros debe decir: nada es mío, a excepción de mis pecados; Dios quiere que reconozca que todo se lo debo a Él; Dios quiere que siempre le esté pidiendo los bienes que él me quiere dar; actúo neciamente si desprecio a los que parecen haber recibido menos de Dios.  

Siempre han existido fariseos y hoy están bien representados, por ejemplo, entre los sedevacantistas que afirman ser los únicos verdaderos católicos que quedan en el mundo y desprecian a los feligreses de las Parroquias, víctimas, en su inmensa mayoría, de los lobos modernistas. Dicen, como el fariseo de la parábola: te damos gracias, Señor, porque no somos como los demás hombres. Sólo nosotros somos tus elegidos, el remanente fiel, los que conformamos tu “pusillus grex” (pequeño rebaño)…

sábado, 12 de agosto de 2017

CASTELLANI Y LEFEBVRE, “MALDITOS”







“Un nuevo libro de Castellani”. ¿De o sobre Castellani? En gran medida del Padre Castellani, y eso sí era muy esperado. Agradecemos la salida de este segundo tomo (que ya no es un “ladrillo” y está muy bien editado) realizado por Sebastián Randle, y nos ponemos a pensar en voz alta, como se hace con amigos. Sumerjámonos en el libro, en busca de Castellani.

En busca de Castellani. ¿De cuál?

Todo personaje público –más, todo ser humano- dándose a conocer, continúa sin embargo siendo un misterio, en gran medida, para quienes lo tratan o se relacionan con él, ya sea directa o indirectamente. Esto es así y en mucha mayor medida con los personajes difíciles, de personalidad compleja, de inmensa riqueza espiritual, de exquisita sensibilidad, de agudeza intelectual infrecuente, de genio artístico o de méritos literarios portentosos. Pero, lección chestertoniana imperecedera, es el Misterio el que nos hace comprender todas las cosas, incluyendo a nuestro prójimo. Y también a Castellani, por supuesto. El Misterio del otro al cual accedemos por la caridad.  Dice Castellani que Chesterton decía “Yo tengo la Fe” a carcajadas, así como Claudel lo decía a gritos. Castellani lo decía rezongón y atormentado, a lo argentino. “Dios y Castellani” podría llamarse este libro, o al revés. Porque es conocer a Dios por medio de alguien que fue Castellani. Y muy particularmente por “el caso Castellani”. Cierto que toda biografía es limitada y su aproximación a la figura completa depende en gran medida del talento y la comprensión del biógrafo, que debe elevarse y “vivir” en gran medida en la intimidad de la vida y obra de su personaje. Ahora bien, cuando es el propio biografiado quien ofrece –como en este caso Castellani a través de sus diarios, cartas y libros- el itinerario, el tono, las vivencias, los estados de ánimo, los comentarios de su vida –sobre todo de su vida interior-, entonces el cuadro puede ser más completo, más veraz, más certero. El biógrafo puede mejor dedicarse a recorrer documentalmente los hechos exteriores, las vinculaciones y sucedidos del biografiado, mientras que este último aporta el contenido, el motivo, la reacción, la respuesta –su respuesta- a todo ello. En este sentido, la riqueza documental y testimonial de este libro es desde luego insuperable y digna de encomio.

Sebastián Randle parece haber dado la clave de interpretación del contenido de esta segunda parte de la vida del padre Castellani, no sólo al titular su libro “Castellani maldito”, sino al encabezar cada capítulo del libro con una cita del Libro de Job.  La mención de Job nos permite aproximarnos mejor a la vida atormentada de quien el Padre Pío llamara –según un testimonio recogido por Randle- un “profeta”. Un profeta acorralado, marginado, raleado, perseguido: como pasa con los veros profetas.

Ahora bien, sabemos por experiencia que los seguidores del Padre Castellani son variadísimos y que cada cual parece haber tomado su propio Castellani para uso propio, de acuerdo a su conveniencia o a sus luces, a sus provechos y necesidades, identificando su figura con su respectivo grupo, club, clan, congregación o secta. Hay católicos castellanianos de línea-media, línea tres-cuartos, “juanpablistas”, “ratzingereanos”, “lefebvristas”, sedevacantistas, milenaristas, nacionalistas, tradicionalistas-conciliares, conservadores o tradiliberales españoles, etc. ¡Hasta hay fariseos que ciegamente se dicen seguidores de Castellani! Indudablemente que Castellani tiene un inmenso caudal de enseñanzas del que todos se pueden aprovechar, en el que todos pueden abrevar, pues el campo de su erudición, su conocimiento teológico- exegético, y su talento crítico y literario son profundísimos y extensísimos. Pero entonces podríamos preguntarnos, ¿es que hay tantos Castellanis como se pretende, es que Castellani es todo eso junto, abarca todas las tendencias y personalidades dispares, algunas fuertemente enfrentadas entre sí? Es inevitable que la propia subjetividad entre en juego -¿inevitable?- en muchos que probablemente se sirvan de Castellani para sostenerse en un camino tan enrevesado y, como gozosa que es y resulta la lectura del “Cura loco”, se lo toma de acuerdo a la propia necesidad, al propio gusto, a la propia conveniencia. “Lo que se recibe se recibe al modo del recipiente”.

Tanto el anterior libro de Randle como este de ahora, o más bien de Castellani-Randle, aún con sus falencias, debilidades, incongruencias que podríamos permitirnos señalar u objetar (y que encontramos más numerosas en el primer tomo), nos dan pie, nos conducen, nos estimulan a pensar en toda una serie de temas, que parecen confluir en este: cómo ser católicos hoy, cuál y cómo debe ser nuestro combate, y cuál es el servicio que nos presta y sigue prestando Castellani hoy en día. Qué es lo que podemos tomar y lo que conviene relegar de su obra. Castellani es el defensor de la inteligencia contra la estulticia. Es lo contrario de Bergoglio, de quien bien dijo Randle en una entrevista que es el “anti-Castellani” (hay más distancia entre ellos que entre el Cura Loco y Mons. Panchampla). Pero conviene saber seguirlo sin tomarlo como el Magisterio de la Iglesia, como dotado de infalibilidad, como hacen algunos. Flaco favor le haríamos. 

Ahora bien, no puede hablarse de todo esto sin hacer referencia a Mons. Lefebvre y su inmensa obra en pro de la Tradición, como se han permitido los de la línea-media y demás, que aceptaron las reformas venenosas del concilio sin haber aprendido del propio Castellani y de Lefebvre “cuándo hay que desobedecer”:

 —Los que saben el punto exacto en el cual se debe DESobedecer, esos son pocos, y les va mal en esta vida —dijo con rostro humoroso y enteramente tranquilo—, pero son grandes bienhechores de la Humanidad.
(Su Majestad Dulcinea)

Esto es: desobedecer a los hombres para no desobedecer a Dios. El mismo Castellani señaló el “paso fructuoso y meritorio” de Mons. Lefebvre por la Argentina, en aquella dedicatoria de uno de sus libros (“El Ruiseñor fusilado”), agregando su “homenaje del sacerdote simple”.

Castellanianos y Lefebvristas

Recientemente, un bloguero vinculado a la FSSPX (a la vieja y a la nueva FSSPX), Dardo Calderón, dijo algunas cosas muy interesantes que podemos referir, empezando por la siguiente:

“Y de hecho, ese Castellani que ha llevado a Randle a ese puerto, no es para mí recomendable. Y sigo disfrutando el mío”.

¿A qué se refiere Calderón con “ese puerto”? Al del liberalismo, modernismo o poco menos. A un tradicionalismo resabiado de liberalismo. Sobre todo en relación a las desafortunadas expresiones (que en su momento todos los seguidores de Mons. Lefebvre bien deploramos) de Randle en el primer tomo respeto del Novus Ordo y a que

“En su segundo tomo ya su espíritu caótico nos confirma que es una reacción contra los “mil años anteriores” al hacer concluir su “castellanismo” con las ideas de Bouyer a las que toma como obra segura, y a la guía espiritual de Peretó Rivas al que cita constantemente (no sé en qué obras). Con ellos descubre su verdadero rencor: el “integrismo”, al que identifica con aquel fariseísmo al que entiende, se dirige la crítica de Castellani”.

Hasta donde podemos ver, no encontramos lo que se dice “rencor”, en todo caso sí confusión y cierto desdén respecto de lo que es el “Tradicionalismo” católico, y sí, desde luego, una subestimación de Mons. Lefebvre y el “lefebvrismo” (que no existe como tal, sino en cuanto a seguir la Tradición católica de siempre, bajo la guía segura del gran Arzobispo francés). Y aceptación de modernistas “tradicionales” o “conservadores”, como los mencionados, claro. Unos se dejan llevar por Castellani a un puerto, otros lo siguen a su gusto, otros quizás naufraguen con “su” Castellani (algunos lo están haciendo desde hace rato). En fin, como diría el propio Randle, “pobre Castellani”. ¿Habrá sido de él la culpa? En todo caso, no por este lado de los que adhieren a una “Tradición” porque imitan su cualidad de “enfant terrible”, único e irrepetible. Pues si así lo imitan, no sufren las consecuencias que sí sufrió Castellani por enfrentar el fariseísmo. Y Castellani, como sabemos, es “ejemplar único”. Claro que Mons. Lefebvre, cuando vino la ola salvaje de modernismo conciliar, vio más allá y tuvo un mejor “periscopio” que Castellani. Y esto es lo que muchos no asumen o no alcanzan a ver.

viernes, 11 de agosto de 2017

EL MONASTERIO DE LA SANTA CRUZ NECESITA SU AYUDA






Estimados amigos y benefactores,

Les enviamos este mensaje para expresarles nuestra gratitud por la ayuda que dan continuamente a nuestro monasterio. Sin su asistencia, no podríamos sostener nuestra vida monástica, ni nuestro apostolado, ni nuestra escuela. Es gracias a sus oraciones y sus generosos donativos que nuestro monasterio se mantiene.

Confiados siempre en su caridad cristiana, aprovechamos esta ocasión para solicitarles de nuevo su preciosa ayuda, pues atravesamos en este momento algunas dificultades financieras serias.

Que Dios los bendiga y que Nuestra Señora de Fátima, en este centenario de sus apariciones, los recompense en abundancia.

En verdad os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos hermanos míos, aun a los más pequeños, a mí lo hicisteis”. (Mateo XXV, 40)

+ Tomás de Aquino OSB


jueves, 10 de agosto de 2017

TEORÍA DE GÉNERO






Género tienen la ropa y los sustantivos
Los seres humanos tenemos sexo.

De jóvenes y "jóvenas"...

Hacia mediados de Abril pasado, cuando María Cecilia Velázquez se hizo cargo del Ministerio de Educación de la provincia de Santa Cruz, la flamante ministro no tuvo mejor idea que dirigirse a su audiencia diciendo: "...A los jóvenes y a las jóvenas,... estee… si así se dice, o con una arroba como solemos decir nosotros para ponerle perspectiva de género...".



Detengámonos un poco. Esta mujer no es la chica de la limpieza, que es trabajadora, simpática y una joya de persona pero que, por esas cosas de la vida y las injusticias vigentes, apenas si pudo cursar una primaria mal enseñada. Esta mujer está al frente de un ministerio provincial. Al frente del Ministerio de Educación, para ser más precisos. Eso significa que, si usted o yo, querido lector, viviéramos en Santa Cruz, esta persona podría decidir cómo serán educados nuestros hijos. Y, claro, también nuestras hijas "jóvenas". 

... a caballeros y "caballeras".

Por de pronto se me ocurriría preguntar: ¿Por qué las feministas se colocan siempre en segundo lugar? Todos y todas. Chicos y chicas. Alumnos y alumnas. Y ahora "jóvenes y jóvenas". ¿Qué les pasa con esa manía de pelearse constante e histéricamente por el primer plano pero auto-referenciarse siempre en el segundo? ¿Qué es lo que lleva a estas personas a tratar de llamar la atención a cualquier precio – en algunos casos incluso recurriendo al exhibicionismo de desnudarse en público – y luego conformarse discretamente con segundos lugares a la hora de las salutaciones y las enumeraciones? Hace ya un buen tiempo atrás, a mí me enseñaron que en todo discurso la salutación al público en general se debía dirigir a "damas y caballeros", o bien – con menos acartonada solemnidad – simplemente a "señoras y señores". Pero nunca al revés.   

Pues ahora parecería ser que lo correcto vendría a ser algo así como "damos y damas", o bien "caballeros y caballeras", o incluso "señores y señoras" siendo esto último tan solo un poco menos ridículo pero igual de maleducado; aun cuando quizás más ajustado a la moda de la "perspectiva de género". 

¿Qué cuernos es, al fin y al cabo, esta perspectiva de género?

NOVEDAD EDITORIAL





Presentación de Antonio Caponnetto del libro
de Cristián Rodrigo Iturralde
"El pacto Perón-Israel"

domingo, 6 de agosto de 2017

COMENTARIOS ELEISON - CONSAGRACIÓN DE FÁTIMA - II



Número DXXV (525)
05 de agosto de 2017

Consagración de Fátima – II

Mons. Williamson





Nuestra Señora y el Concilio frontalmente colisionan –
Si no la escuchamos, el universo se desploma.

Esta es la segunda y última parte de la fórmula de Consagración de Rusia al Corazón Inmaculado de María utilizada por los cuatro obispos en los Estados Unidos hace tres meses:

Apenas tres años después, ese castigo empezó con la negativa de los hombres de Iglesia de hacer pública la tercera parte de tu mensaje Secreto de Fátima, en el cual tú pediste que se publicara a más tardar en 1960. Por una mentira casi imperdonable fingieron que les habías dicho que a partir de 1960 podrían publicarlo, y este esfuerzo para sofocar tu mensaje de Fátima ha continuado desde entonces, culminando en el año 2000. Pero tú nunca te rendiste de tus intentos de salvarnos, mientras que los hombres de Iglesia eran cada vez más severamente castigados por la ceguera que los abrumó en el concilio Vaticano II. En la tercera parte del Secreto es muy probable que nos advertiste exactamente en contra de los errores que prevalecieron en el Concilio. Y ahora toda la Iglesia está en la oscuridad, y el mundo está al borde de la tercera y más terrible Guerra Mundial.

Inmaculado Corazón de María, Santísima Madre de Dios, nosotros te clamamos en nuestra angustia. Auxilio de los Cristianos, Refugio de Pecadores, Consoladora de los Afligidos, en ti confiamos. Reina del Santísimo Rosario, Madre de la Iglesia, le imploramos a tu amantísimo, maternal e Inmaculado Corazón que tenga misericordia de nosotros, pobres pecadores, tus hijos; escucha y responde a nuestra súplica. Te rogamos que nos obtengas de tu Divino Hijo, las gracias necesarias para que el Santo Padre y los obispos cumplan sin dilación la orden del Cielo de consagrar con los obispos de todo el mundo la Santa Rusia a tu Corazón Inmaculado, como tú lo pediste y de la manera que lo pediste, en nombre de la Santísima Trinidad, hace ya mucho tiempo y que todavía tiene que cumplirse.

Inmaculado Corazón de María, tú sabes cuánto sufrimiento la humanidad hubiera evitado en los últimos 90 años si tan solo uno de los Papas de este tiempo hubiera atendido tu pedido de Consagrar Rusia. Madre de Dios, solo tú y tu Divino Hijo saben el espantoso castigo que ahora pende sobre las cabezas de la humanidad si los Papas, por cualquier inadecuada y humana razón, todavía rechazan tu pedido. Si depende de ellos, ellos pueden prevaricar, aunque tú nos dijiste hace cien años cuánto esto los haría sufrir. Madre de Dios, tu Divino Hijo no puede negarte nada que le pidas. Él desea que la Consagración dependa de ti, porque Él quiere que tu Corazón Inmaculado sea honrado como la fuente del triunfo de la Consagración. Santa Madre de Dios, humildemente, de rodillas te suplicamos que obtengas esas gracias necesarias para que el Papa realice la Consagración.

Mientras tanto, ante ti aquí hoy, encomendamos, confiamos y hacemos lo que está en nuestro poder, para consagrar Rusia a tu Corazón Inmaculado, no porque podamos remotamente tomar el lugar del Papa y los obispos de todo el mundo, sino porque deseamos honrar tu pedido lo más que podamos. Si tan solo la Santa Rusia se volviera católica de nuevo, la Iglesia Oriental podría resucitar a la Iglesia Occidental, devastada actualmente por el materialismo y el ateísmo. Madre de Dios, nos encomendamos también a tu protección y a tu poderosa intercesión con Nuestro Señor Jesucristo, quien es el Señor de Señores y el Rey de Reyes, pero que al mismo tiempo es un Hijo que ama infinitamente a Su Madre, y hará cualquier cosa que Ella pida. Amadísima y Bendita Madre, no tenemos ni sombra de duda de que al final tu Corazón Inmaculado triunfará.

Es lógico que Dios Todopoderoso no dejaría a la humanidad sin algunos medios sencillos para volver a Él, si quisiera. También es lógico, si el hombre lo ofendió demasiado, que Él confiaría estos medios a Su Madre. De ahí Fátima. Cada uno de nosotros debe rezar el Rosario y practicar la devoción de los Primeros Sábados, para que al fin los eclesiásticos cumplan su sencilla petición.

Kyrie eleison.



CABALLEROS DE NUESTRA SEÑORA: APLICACIÓN DE LA DECLARACIÓN DEL CAPÍTULO GENERAL





ORDEN DE SANTA MARÍA
OBSERVANCIA DE LOS SAGRADOS CORAZONES DE JESÚS Y MARÍA

Maestrazgo de la Orden

Circular General n° 04.191 23 de julio de 2017


Aplicación de la Declaración del Capítulo General



Según sus Constituciones, la Orden continuará « apelando al ministerio del clero que permaneció fiel », es decir, no aliado oficialmente a la jerarquía neo-modernista y dejará de recurrir a una FSSPX que se sometiera a la jerarquía conciliar y abandonara la noción de « estado de necesidad ».

En cuanto a los miembros individualmente, deberán dar muestras a una de determinación para atenerse, en la medida de lo posible, a las mismas normas, evitando las excusas y soluciones fáciles; y de de la prudencia necesaria, teniendo, por ejemplo, en cuenta las circunstancias particulares de los países y regiones donde viven si no pueden ser asistidos por los sacerdotes que deseamos, incluso para los bautismos, matrimonios y entierros. Si están casados, deberán tomar las decisiones que se impongan con su esposa, teniendo en especial atención a sus hijos, sobre todo si son ya grandes. Para los matrimonios, acudirán a sacerdotes que actúen, como hasta ahora, en virtud de la jurisdicción de suplencia, rechazando recurrir al Ordinario del lugar.

Es de ese mismo tacto que hemos querido dar muestras guiando, en un período de cerca de 20 años, a la mayor parte de nuestros hermanos a comprender las crisis que se sucedieron en el interior mismo de la Tradición y de la Fraternidad San Pío X, saldadas por partidas numerosas – y a menudo grupales – de profesores y seminaristas de Ecône, Argentina y Estados Unidos, o de sacerdotes de diferentes regiones; crisis seguidas, después de las consagraciones de 1988, por la disidencia de la Fraternidad San Pedro, el abandono del Barroux o del Oasis, la rendición pura y simple de los sacerdotes de Campos y de los Redentoristas, la constitución y quiebra de la Fraternidad San Juan o la creación del Instituto del Buen Pastor.

Es en estas circunstancias que, sobre todo desde 1998, la Orden, restaurada nueve años antes en la Tradición, quiso hacer tomar conciencia a sus miembros de los peligros que se suceden, viniendo no sólo del exterior, sino a menudo de los cómplices liberales en las mismas filas de la Tradición, iluminación dada durante los capítulos, en circulares (la primera de este tipo el 21 de febrero de 1999) y gracias a la formación por manuales, síntesis y antologías de citas de papas, obispos, y de Mons. Lefebvre en particular. La crisis tomó mayor amplitud en 2012, al hacerse manifiesto que el peligro no venía sólo del interior de la FSSPX, sino de sus mismos superiores.

A lo largo de estas diversas batallas, la Orden en conjunto permaneció muy unida, pero perdió en cada una algunos miembros, que partieron por conveniencias personales o por hartazgo, usando incluso a veces esas situaciones delicadas como pretexto para abandonar el combate. La Regla insiste, sin embargo: « Recuérdese siempre que la Orden no es una reunión fortuita de individuos persiguiendo cada cual su objetivo particular, ni un círculo intelectual y mundano, sino un cuerpo orgánico constituido de miembros unidos en la vida y la muerte, en el amor y servicio de las mismas grandes realidades. » (II, 1)

Tendrán presentes los hermanos deseosos de permanecer fieles a su vocación y compromiso estas advertencias de Mons. Lefebvre, permaneciendo separados en lo posible de los « ralliés » (incluyendo a la FSSPX, llegado el caso) y los sedevacantistas (o cripto-sedevacantistas del tipo no una cum [*]).

En sus últimos meses de vida, declaraba él muy pertinentemente: « Dicen: la misa está bien, vamos. Sí, está la misa, que está bien, pero también está el sermón, el ambiente, las conversaciones, los contactos de antes y después, que hacen que de a poco se cambie de ideas. Es, pues, un peligro... » (Fideliter n° 79, pp. 7-8).

Ya había dicho: « Entonces ¿cuál es nuestra actitud? Es claro que, con todos los que nos dejan o han dejado por el sedevacantismo o porque quieren someterse a la jerarquía actual de la Iglesia, aun esperando conservar la Tradición, no podemos mantener relación. No es posible. Nosotros decimos que no se puede estar sometido a la autoridad eclesiástica y guardar la Tradición. Ellos afirman lo contrario. Es engañar a los fieles. Podemos tenerles estima, no es cuestión de insultarlos, pero no queremos entablar polémicas y preferimos no seguir en contacto con ellos. Hay que hacer el sacrificio; pero no ha empezado hoy: dura desde hace veinte años. » (Flavigny, diciembre de 1988)

« Pienso que tal vez hay que tener cuidado de evitar todo lo que podría manifestar, por expresiones demasiado duras, nuestra desaprobación por los que nos dejan. No cargarlos de epítetos que pueden ser tomados como algo injuriosos. Eso no nos sirve para nada, me parece que al contrario. Personalmente, siempre tuve esta actitud frente a los que nos abandonaron – y Dios sabe que ha habido en la historia de la Fraternidad; la historia de la Fraternidad, es casi la historia de las separaciones – siempre tuve como principio: no más relaciones, se acabó. Nos dejan, van hacia otros pastores: no más relaciones.Tanto los que partieron como « sedevacantistas » como los que lo hicieron porque no éramos suficientemente papistas, todos trataron de arrastrarnos a la polémica. Jamás contesté palabra. Rezo por ellos, eso es todo ». (La Visibilidad de la Iglesia y la Situación Actual, Mons. Marcel Lefebvre, Fideliter n° 66, noviembre-diciembre de 1988)

En el caso de la misa nueva, Mons. Lefebvre recomendaba cumplir el precepto dominical en casa, rezando, por ejemplo, el rosario.

Estas citas pueden parecer un poco largas, pero probablemente sea útil recordar que la prudencia de Mons. Lefebvre se veía acompañada de gran caridad y suavidad y de mucha paciencia y tacto, que debemos imitar, permaneciendo muy firmes.

¡Santa María, líbranos del perjurio!
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[*]: el texto se refiere a los sacerdotes que omiten la mención de Francisco en la misa, sin juzgar -dicen ellos- acerca de si Francisco es o no es Papa. Tal actitud, correctamente calificada como "cripto-sedevacantismo" por los Caballeros de Nuestra Señora, se aparta, sin duda, del pensamiento de Mons. Lefebvre. Nota de NP.